
Sheinbaum acusa a Fox de manipular la democracia en 2006 y revivir viejas tensiones políticas
Jorge Romero no ha cumplido su promesa de renunciar tras comprobarse la legalidad de la Ley de Telecomunicaciones
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum revivió un episodio clave de la historia política reciente de México, al criticar severamente el papel del expresidente Vicente Fox durante el proceso electoral de 2006. En su tradicional conferencia matutina, la mandataria cuestionó la legitimidad democrática del sexenio panista, señalando que el exmandatario no solo intervino de forma directa en los comicios de ese año, sino que también contribuyó activamente a impedir la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia.
En su repaso por la historia, Sheinbaum recordó el controvertido proceso de desafuero que enfrentó López Obrador cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad de México, acusando a Fox de haber utilizado las instituciones para frenar políticamente a su principal opositor. Según explicó, lejos de actuar como garante de la democracia, el expresidente panista se habría alineado con intereses que buscaban preservar el statu quo.
La presidenta también hizo eco de antiguas declaraciones del priista Francisco Labastida, quien en su momento sugirió que Fox no habría llegado al poder exclusivamente por méritos propios, sino tras supuestas negociaciones con el entonces presidente Ernesto Zedillo y con actores internacionales, como el gobierno de Estados Unidos. Para Sheinbaum, este antecedente pone en duda la narrativa oficial sobre la transición democrática del año 2000, considerada un hito en la historia contemporánea del país.
Durante su exposición, la mandataria también aprovechó para recordar el incumplimiento de promesas de infraestructura hechas en aquel sexenio, y citó el caso del tren México–Querétaro, un proyecto emblemático que quedó inconcluso. Mostró imágenes del estado actual de la estación ferroviaria de Tula, la cual permanece abandonada pese a la inversión pública realizada.
Las críticas de Sheinbaum también alcanzaron al actual dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, a quien señaló por no haber renunciado a su cargo como prometió, luego de que se comprobara que la nueva Ley de Telecomunicaciones no implicaba espionaje. Según la presidenta, esta omisión refuerza la percepción de que el PAN mantiene una brecha constante entre lo que dice y lo que hace.
Sheinbaum cerró su mensaje destacando que tanto Fox como Romero representan una forma de hacer política que promete modernización y democracia, pero actúa con fines de control y exclusión, dejando claro que, para ella, el verdadero cambio democrático aún está en construcción.
