Nacional

PAN lanza contrapropuesta electoral pese a su historial de complicidad con fraudes y autoritarismo

El PAN insiste en fortalecer al INE, aunque lo ignoró durante años

El Partido Acción Nacional (PAN) ha salido a hablar de “defensa de la democracia” y “protección al INE” como parte de su respuesta a la reforma electoral promovida por Morena. Sin embargo, sus declaraciones contrastan con el historial político de la propia derecha mexicana, marcada por alianzas con el PRI y acusaciones de fraude electoral, como el que manchó la elección presidencial de 2006.

Jorge Romero Herrera, actual dirigente nacional del PAN, presentó una serie de propuestas que, según el blanquiazul, buscan garantizar elecciones limpias y equitativas. No obstante, muchos críticos ven en este discurso una estrategia para reposicionarse políticamente en medio del desgaste que han sufrido tras aliarse con el PRI —partido con el que antes compartían una supuesta rivalidad— y tras su participación en gobiernos que han debilitado la credibilidad institucional que ahora dicen defender.

En su declaración, Romero acusó a Morena de querer manipular las reglas del juego electoral, pero omite el hecho de que fue el PAN quien se benefició de un proceso profundamente cuestionado en 2006, cuando Felipe Calderón asumió la presidencia en medio de protestas masivas por el presunto fraude electoral contra Andrés Manuel López Obrador.

Además, el PAN ha sido parte del bloque conservador que gobernó de la mano del PRI en el Pacto por México, promoviendo reformas estructurales que hoy son rechazadas incluso por amplios sectores de la sociedad.

Las propuestas del PAN

Pese a su controversial pasado, el PAN impulsa ahora una reforma que incluye los siguientes puntos:

  • Segunda vuelta presidencial, una medida que favorecería a partidos minoritarios en coaliciones.

  • Elecciones primarias obligatorias dentro de los partidos.

  • Anulación de comicios cuando intervenga el crimen organizado, una propuesta que, aunque válida, ha sido usada en el pasado como argumento político sin pruebas sólidas.

  • Implementación del voto electrónico, en un país donde aún existen grandes brechas tecnológicas y falta de confianza en sistemas digitales.

  • Impulso a gobiernos de coalición, lo cual ellos mismos han usado para repartirse cuotas de poder con el PRI.

  • Eliminación de la sobrerrepresentación, aunque fueron parte del sistema que se benefició de este mecanismo durante años.

Romero insiste en que la prioridad debe ser fortalecer las instituciones, proteger la voluntad popular y blindar los procesos electorales del crimen organizado, pero para muchos ciudadanos, estas palabras llegan tarde. ¿Dónde estaba esa defensa cuando el PAN calló frente a los desvíos de recursos del PRI o durante la “guerra sucia” de Calderón?

Aunque hoy se presenten como los defensores del INE, la legitimidad del PAN está erosionada por una trayectoria de conveniencia política, acuerdos cupulares y traiciones a los principios democráticos que ahora dicen defender.