Internacional

Murió José “Pepe” Mujica: se apagó una de las voces más influyentes de la política latinoamericana

El anuncio fue realizado por el actual presidente uruguayo Yamandú Orsi

José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay y referente ineludible de la izquierda en América Latina, falleció a los 89 años en su residencia rural ubicada en las afueras de Montevideo. Su partida pone fin a una trayectoria marcada por la lucha política, la austeridad personal y una inusual proyección internacional para un dirigente del Cono Sur.

El anuncio fue realizado por el actual presidente uruguayo, Yamandú Orsi, quien no solo expresó el pesar que atraviesa al país, sino que también enfatizó la influencia que Mujica tuvo sobre varias generaciones de militantes. Orsi, vinculado al mismo espacio político que ayudó a consolidar Mujica, subrayó su legado como un ejemplo de militancia comprometida, liderazgo genuino y cercanía con el pueblo.

La enfermedad que acabó con su vida —un cáncer de esófago— fue diagnosticada en los últimos años. Mujica enfrentó el diagnóstico con la misma serenidad que lo caracterizó en la vida pública. En sus últimos meses, admitió que el avance del cáncer era irreversible, y decidió retirarse definitivamente de los espacios públicos para vivir sus últimos días en la intimidad de su chacra.

A pesar de su frágil salud, no dejó de participar en momentos políticos relevantes, como la reciente renovación parlamentaria o la toma de posesión presidencial. Sin embargo, en los días previos a su fallecimiento, su ausencia en las elecciones departamentales fue interpretada como una señal preocupante por quienes seguían de cerca su situación.

Durante su convalecencia, fue visitado por diversas figuras del ámbito nacional e internacional, reflejo del respeto que su figura generaba más allá de las fronteras. Su compañera de vida, Lucía Topolansky, lo acompañó durante todo el proceso y confirmó que Mujica eligió pasar sus últimos días con serenidad, rodeado de afectos.

Su deseo final fue ser enterrado en su propia chacra, un lugar que representó para él mucho más que un hogar: un símbolo de su estilo de vida simple y coherente. Allí también descansan los restos de su perra Manuela, ícono involuntario de su forma austera y cercana de hacer política.

Con la muerte de José Mujica, se cierra un capítulo clave en la historia reciente del progresismo latinoamericano. Su figura trasciende etiquetas partidarias: fue guerrillero, preso político, presidente y, sobre todo, un político que vivió como pensaba, sin concesiones ni lujos.