
Indígenas de la Sierra Norte, los verdaderos protagonistas de la Batalla del 5 de Mayo
A 163 años de la histórica Batalla de Puebla, el papel de los pueblos originarios toma fuerza en el reconocimiento público y la memoria nacional
Lejos de ser una gesta únicamente militar, la victoria sobre el ejército francés en 1862 se construyó también desde la sierra poblana, donde cientos de indígenas nahuas y tutunakús, armados con machetes y voluntad, se enfrentaron al invasor con coraje y dignidad.
En esta conmemoración, autoridades estatales y federales, así como descendientes de combatientes, han reiterado la necesidad de visibilizar la participación indígena en los hechos del 5 de mayo. El llamado es claro: reivindicar a quienes, desde lugares como Xochiapulco, Tetela, Cuetzalan y Zacapoaxtla, defendieron la soberanía nacional.
Durante los actos oficiales, la presidenta Claudia Sheinbaum —comprometida con los derechos de los pueblos originarios— participará en el desfile conmemorativo y en la ceremonia central que se celebrará en el Mausoleo de Ignacio Zaragoza. El evento será encabezado por el gobernador Alejandro Armenta, quien ha impulsado el rescate de esta memoria colectiva.
Uno de los ejes principales del homenaje gira en torno al llamado Sexto Batallón, una unidad compuesta mayoritariamente por indígenas serranos. Según investigaciones del historiador Luis Eduardo Torres Molina, este cuerpo se formó con hombres provenientes de comunidades como Comaltepec, Tatoxcac, Xocoyolo y Tentzoncuahuigtic. Su formación fue coordinada por los coroneles José María Huidobro y Manuel Molina, quienes recorrieron la región para sumar combatientes a la causa nacional.
Los “Tres Juanes de la Sierra” —Juan Crisóstomo Bonilla, Juan Nepomuceno Méndez y Juan Francisco Lucas— lideraron este batallón en la defensa del país, sumándose al Heroico Ejército de Oriente comandado por Ignacio Zaragoza. Muchas de estas tropas continuaron luchando por México hasta 1867, demostrando un compromiso profundo con la nación.
La historia también resalta la participación femenina: mujeres de la región sostuvieron a sus familias y, en algunos casos, repelieron ataques del ejército francés en sus propias comunidades, mostrando así otro rostro de resistencia poco reconocido en los relatos oficiales.
En el municipio de Tetela de Ocampo, durante la ceremonia de aniversario, se entregaron reconocimientos a familiares de combatientes, incluyendo a descendientes de los Tres Juanes y de figuras como los coroneles Molina y Lauro Luna. También asistieron funcionarios estatales, mandos militares y autoridades municipales.
Desde la Lotería Nacional, la directora Olivia Salomón Vivaldo resaltó la conexión histórica de la institución con el ejército mexicano, recordando que fue fundada por decreto de Benito Juárez justo un año antes de la batalla. Durante el sorteo conmemorativo, señaló que la gloria del 5 de mayo no fue únicamente del ejército formal, sino del pueblo que emergió de la Sierra Norte, con armas rudimentarias pero con determinación inquebrantable.
Luis Eduardo Torres insistió en que el legado de estos pueblos debe ser preservado en los libros de texto y en las conmemoraciones oficiales. Según él, rescatar esta historia es una manera de fortalecer la identidad nacional, construir comunidad y rendir justicia histórica a quienes el relato dominante ha dejado al margen.
