
Claudia Sheinbaum: la Cuarta Transformación “va para largo”
Noroña reconoce “fuego amigo” dentro del movimiento, pero lo ve superable
En medio del debate por la propuesta de reforma electoral impulsada por el Ejecutivo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se pronunció sobre las tensiones que han surgido dentro del movimiento de la Cuarta Transformación (4T), y aseguró que no existe riesgo de fractura ni de ruptura interna a raíz de esta iniciativa.
La mandataria minimizó las preocupaciones expresadas recientemente por figuras clave de su movimiento, como Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, quienes han advertido sobre diferencias internas. Según explicó Sheinbaum, los señalamientos de sus compañeros no deben interpretarse como señales de división, sino como llamados a cuidar la unidad, especialmente en momentos de transformación institucional profunda.
En su mensaje, la Presidenta reafirmó que la 4T tiene una visión de largo plazo y que su consolidación no depende de disputas coyunturales, sino de la capacidad del movimiento para mantenerse cohesionado ante las reformas estructurales.
Desde que asumió la Presidencia, Sheinbaum ha optado por mantenerse al margen de la vida interna del partido Morena, pero subrayó la importancia de que todos los actores dentro del movimiento actúen con responsabilidad política para evitar confrontaciones innecesarias.
La reforma electoral propuesta por Sheinbaum incluye medidas como la eliminación de cargos plurinominales, la reducción del financiamiento a partidos políticos y un menor gasto en los procesos electorales. Estas propuestas han generado posturas encontradas entre algunos legisladores, incluyendo a Monreal, quien ha advertido que ciertos cambios —como la eliminación de la reelección y la aplicación de normas contra el nepotismo— podrían generar conflictos internos difíciles de resolver.
Por su parte, Fernández Noroña también reconoció que existen tensiones dentro del bloque de la 4T. Habló de la existencia de un “fuego amigo”, en alusión a los roces entre integrantes del mismo movimiento, aunque aclaró que esas diferencias no son irreconciliables. Consideró preocupante que, además de la presión externa de medios y opositores, se sumen dinámicas internas que podrían desgastar al movimiento si no se manejan con madurez.
Noroña también se deslindó de participar activamente en el debate legislativo sobre la reforma electoral, aludiendo que su postura ya es pública. Dijo respaldar el principio de representación plural y el fortalecimiento del sistema democrático, aunque pidió que las minorías sigan siendo representadas en el Congreso.
Las tensiones dentro de Morena, según Monreal, podrían escalar a medida que se acerquen los procesos de selección de candidaturas rumbo a las elecciones de gobernadores en los próximos años. Aseguró que las nuevas reglas internas —como la prohibición del nepotismo y la no reelección—, aunque aprobadas para 2030, comenzarán a aplicarse en 2027, lo que podría agravar las pugnas internas.
Pese a estas voces, Sheinbaum fue clara al afirmar que su administración mantiene el rumbo, y que la unidad del movimiento es un objetivo que debe cuidarse por encima de intereses personales o grupales. Para ella, la reforma electoral no debe ser vista como un punto de quiebre, sino como una etapa más del proyecto de transformación.
