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Ciudad de México rinde homenaje a los 700 años de su raíz mexica

El evento incluyó danzas rituales y simbolismos del México antiguo

Este fin de semana, el corazón de la Ciudad de México se transformó en un escenario ritual, donde autoridades, artistas y ciudadanos se unieron para recordar el legado fundacional de México-Tenochtitlan, a siete siglos de su supuesto origen.

La ceremonia principal tuvo lugar en el Zócalo capitalino, donde se realizó una representación artística que evocó el momento mítico en el que el pueblo mexica, tras una larga travesía guiada por su dios Huitzilopochtli, encontró la señal prometida: un águila posada sobre un nopal en medio del lago, lugar donde finalmente decidieron establecer su ciudad.

La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, aprovechó el acto para subrayar el valor de las raíces indígenas, recordando que México no comenzó con la colonización, sino con civilizaciones que ya florecían mucho antes. También hizo un llamado a combatir el racismo estructural aún presente en la sociedad.

Tras los discursos oficiales, cientos de danzantes con vestimentas tradicionales tomaron el centro de la ciudad con bailes ceremoniales, tambores y cantos, en una conexión simbólica con la tierra, el agua y la espiritualidad prehispánica.

Aunque por la noche se esperaba un espectáculo de luces, la conmemoración también abrió espacio a la reflexión histórica. Diversos especialistas cuestionaron la precisión de fechar exactamente el nacimiento de Tenochtitlan en el año 1325. Para ellos, el festejo responde más a intereses políticos y cívicos que a certezas arqueológicas.

Uno de ellos, Miguel Pastrana, investigador de la UNAM, explicó que aunque existe una inscripción en el monolito del “Teocalli de la Guerra Sagrada” que refiere a esa fecha, la fundación de la ciudad fue un proceso gradual, con múltiples intentos de asentamiento antes de consolidarse en el islote del lago del Valle de México.

Los mexicas eran un pueblo migrante, originario de Aztlán, un lugar mítico cuya ubicación aún se desconoce. Sabían convivir con los ecosistemas lacustres, dominaron la agricultura y ofrecieron sus conocimientos a otros pueblos a cambio de tributo o permiso para asentarse.

Con el paso del tiempo y gracias a su capacidad de adaptarse, crear alianzas y elegir a sus líderes con criterios de mérito y no de linaje, Tenochtitlan se transformó en un centro urbano poderoso que deslumbró incluso a los conquistadores europeos.

Hoy, académicos como Pastrana consideran más relevante preservar el legado vivo de esa ciudad en la memoria colectiva, y replantear el contenido educativo para eliminar errores históricos persistentes, antes que centrarse únicamente en grandes celebraciones.