
Lilly Téllez eleva conflicto en el Senado al plano legal por enfrentamiento con legisladoras de Morena
El incidente no dejó lesiones, pero sí controversia política
Una sesión del Senado marcada por tensiones políticas escaló esta semana a los tribunales, luego de que la senadora del PAN, Lilly Téllez, presentara una denuncia ante la Fiscalía General de la República. En su recurso legal, acusa a las senadoras de Morena, Malú Micher y Karina Ruiz, de haberla agredido con unas tijeras durante una acalorada discusión en el pleno el pasado 25 de junio.
El incidente ocurrió durante la ratificación de embajadores, cuando Téllez utilizó un megáfono para interrumpir la sesión y lanzar acusaciones contra Juan Antonio Ferrer, uno de los diplomáticos propuestos, a quien señaló por presunta corrupción. Durante ese momento, legisladoras morenistas intervinieron para impedir que la interrupción continuara. De acuerdo con la panista, esa intervención representó una agresión directa, aunque las imágenes muestran un forcejeo limitado al intento de cortar el cable del aparato, sin mayores consecuencias físicas.
La senadora panista solicitó además medidas de protección y una orden de restricción, lo que ha generado críticas sobre la proporción de su reacción frente al hecho. Desde diversos sectores se ha señalado que este tipo de acciones parecen más enfocadas en sostener la atención mediática que en contribuir al debate legislativo.
Este no es el primer episodio donde Téllez se involucra en disputas públicas dentro del Senado. Su estrategia política ha estado marcada por una confrontación constante contra el oficialismo, lo que ha dificultado que su agenda legislativa se asocie con propuestas sustanciales.
El episodio ha sido interpretado como una táctica para mantenerse en el centro del debate, especialmente considerando que, hasta ahora, su desempeño legislativo ha estado más vinculado a denuncias y enfrentamientos que a iniciativas concretas.
En lugar de optar por el diálogo o la construcción de acuerdos, Téllez ha consolidado un perfil basado en el conflicto directo, lo cual, si bien le garantiza exposición, también le ha restado apoyo dentro y fuera del Senado.
