Ciencia y Tecnología

Descubren hongos capaces de descomponer plástico en 140 días

El hallazgo ocurrió en la Universidad de Sídney, liderado por Amira Farzana Samat

En un descubrimiento que podría transformar la forma en que se enfrentan los residuos plásticos, un equipo de científicos en Australia ha identificado dos especies de hongos presentes en jardines comunes capaces de degradar el polipropileno, uno de los plásticos más resistentes y extendidos en el mundo.

El polipropileno, presente en productos cotidianos como tapas de botellas, envases de alimentos y componentes industriales, representa una parte significativa de la contaminación plástica global. Su durabilidad, aunque útil para la industria, lo convierte en un enemigo del medio ambiente.

Desde la Universidad de Sídney, la investigadora Amira Farzana Samat y su equipo realizaron pruebas en condiciones controladas con dos especies fúngicas: Aspergillus terreus y Engyodontium album. Ambos organismos, típicos del suelo y sin modificaciones genéticas, mostraron una habilidad inesperada: lograron descomponer completamente el plástico en menos de cinco meses, algo impensable con métodos naturales hasta ahora.

Los resultados indican que, en tan solo 90 días, los hongos fueron capaces de descomponer entre el 25 % y el 27 % del polipropileno. En un plazo de 140 días, el material fue completamente degradado. Este hallazgo abre la puerta a nuevas alternativas de biorremediación, con potencial para complementar o incluso reemplazar métodos tradicionales de reciclaje que suelen ser costosos y contaminantes.

Además del impacto ecológico evidente, los científicos se cuestionan si esta capacidad de los hongos ha estado siempre presente o si la exposición prolongada al plástico ha provocado una adaptación acelerada en estos organismos, permitiéndoles metabolizar compuestos sintéticos.

Aunque la tecnología aún se encuentra en una fase experimental, los expertos ven una gran promesa en el uso de hongos para tratar residuos plásticos a gran escala. La posibilidad de integrar estos procesos biológicos en plantas de tratamiento o en soluciones descentralizadas podría representar un cambio de paradigma en la gestión de desechos sólidos urbanos.